A LOS que me dicen que son mis fans, c贸mo me gustar铆a asesinarlos con un machete, un bazooka o un rev贸lver ruso. A ofender a otro sitio, por favor. Yo mismo soy fan de Muhammad Ali, Jonah Lomu, Amy Winehouse o Freddie Mercury, pero qu茅 bien les sienta la fanman铆a a los cantantes y deportistas y qu茅 mal a los escritores. Un Leo Messi o un Badr Hari o una Rihanna no me hacen pensar o apenas lo hacen: lo que logran es emocionarme, extasiarme, hacerme vibrar, ponerme la carne de gallina. No afirmo que un escritor no pueda arrebatarte, ojo, pero muy mal escritor ser谩 si ese arrebato no te hace saltar a la esfera de la reflexi贸n o el conocimiento; si no remueve tu conciencia o espolea tu fantas铆a; si no consigue que alces la vista de la p谩gina y te quedes un momento, con la mirada perdida, masticando o rumiando lo le铆do. En ocasiones me he acusado de ser un lector-hooligan y eterno adolescente, de esos que siempre dicen "mi escritor favorito", pero jam谩s en la vida se me ha ocurrido proclamarme fan de Shakespeare o Victor Hugo, por poner dos ejemplos, porque esa palabra aplicada a los escritores tiene para m铆 una connotaci贸n negativa que no corresponde con la admiraci贸n que me merecen. Por eso me molesta tanto que os confes茅is mis fans, por lo crueles que sois en vuestra sinceridad: con esa denominaci贸n, sin pretenderlo, me est谩is diciendo que solo consigo un efecto mec谩nico y epid茅rmico en vosotros. Qu茅 bonito, en cambio, cuando alguien se acerca y me dice te leo, qu茅 cara de biber贸n se me pone, c贸mo me hincho, qu茅 ganas de comerme una papaya cada vez que escucho esas sencillas y respetuosas palabras, te-leo, y qu茅 ganas me vienen de seguir trabajando para ser mejor escritor, que solo puede consistir en tener cada d铆a menos fans y m谩s lectores. Porque en este abejer铆o no hay m谩s opciones: o eres mal escritor y solo tienes fans, o eres bueno y tienes te-leos.