Mostrando entradas con la etiqueta libertad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libertad. Mostrar todas las entradas

CADA VEZ tengo más claro que uno de los grandes pasos de la humanidad, a la altura quizá de la Revolución Francesa, es el día en que Lutero (aunque no era ningún santo) funda el Libre Examen y dice a cada cristiano que se lea por sí mismo la Biblia y llegue a sus propias conclusiones. Esto trae varias consecuencias: 1) La gente aprende a leer, porque empieza a ser importante saber leer 2) Al admitir que hay miles de lecturas diferentes de la biblia, se sobredice que hay que respetar todas y se da un avance crucial en la tolerancia 3) Se abren las puertas a la iniciativa propia y la responsabilidad personal 4) Se desacraliza el poder de la iglesia al colocar la lectura propia por encima de la lectura tutelada de los sacerdotes.

Es el verdadero nacimiento del individualismo moderno. El individualismo, que no tiene nada que ver con el capitalismo o el neoliberalismo (asociación de gánsteres que necesitan de ejército + policía + jueces + políticos + periodistas para explotar a seres humanos en estado de necesidad) y hasta es su enemigo acérrimo, como bien muestran películas de Frank Capra como Juan Nadie o Caballero sin espada. El individualismo o el déjame-moverme-en-todas-direcciones. El individualismo o si-no-puedo-valerme-solo preferiría no haber nacido.



ES UN triste consuelo. Si te das cuenta, dicen algunos, de que todos tus actos están condicionados por el origen, la familia, la edad, los amigos, la historia, etc, ya has conquistado un poco de libertad.

Pero ese darse cuenta, respondo yo, también está condicionado. Por la soledad, por el propio acto de pensar y por la historia del pensamiento, que abocan a ello.

Alguno podría decirme: "Pero el que te des cuenta de que el propio darse cuenta está condicionado, ya crea un resquicio de libertad". A lo que yo respondería: "No, porque ese darme cuenta de que me estoy dando cuenta, también está condicionado".

Y así acabaríamos en una conversación de besugos donde iríamos añadiendo un nuevo darse cuenta de que me doy cuenta de que me doy cuenta.

Y además darse cuenta no es lo mismo que ser libre. Es solo un sucedáneo, y bien pequeño.


...PERO A veces consigo salir de estos debates de máximos y entonces pienso que sí. Que es más libre quien cree que la libertad existe y por tanto trata primero de crearla y después de ampliarla. Nunca podrá conseguir una libertad total, del 100%, porque siempre estará afectado por elementos condicionantes, y hasta estoy dispuesto a reconocer que las libertades de que se dote no serán del todo puras, sino que vendrán con límites o lamparones o turbiedades, pero él, al darse cuenta de esos problemas e imposibles, conseguirá librarse de muchas trabas del ambiente o de la cuna, aquellas que más le perjudican, o al menos conseguirá mitigarlas, creando su propio manojo de libertades, que no por pequeñas o imperfectas o incompletas dejarán de serlo.