DICE HÖLDERLIN que la suprema maestría de la Ilíada se funda en que Aquiles, el teórico protagonista del libro, apenas aparece en la historia porque Homero lo reserva para los momentos más brillantes y esenciales, como corresponde a un héroe “de oro”, y deja que sean los protagonistas “de calderilla”, que Hölderlin ejemplifica en Ulises, los que lleven el peso del libro con sus acciones no siempre perfectas. Leyendo esto me ha dado por elucubrar qué pasaría si el entrenador del Barcelona, por ejemplo, solo sacara a Messi veinte minutos cada partido, con el fin de que su aparición fuera más intensa (sé qué pasaría: sería destituido de inmediato) y he pensado que los héroes de nuestra época, ya sean Nelson Mandela, Rigoberta Menchú o Usain Bolt, son masacrados de inmediato por los focos y las portadas a cinco columnas, al punto de que en menos de una semana lo sabemos todo de ellos, hasta los detalles más insignificantes, y me ha entrado la melancolía de que se haya perdido para siempre el héroe dorado que emocionaba a Hölderlin ⇒el héroe que se reservaba ⇒el que no intervenía ⇒el que defendía su misterio.