Mostrando entradas con la etiqueta poder. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poder. Mostrar todas las entradas

DE NADA me sirve que se me diga que Dios es una creaci贸n de los hombres si no se a帽ade, en la l铆nea siguiente, que es una creaci贸n de los hombres con ansia de dominar a los dem谩s. Esa es una de las razones de que dentro de la iglesia los curas o las monjas que hacen milagros o presencian apariciones hayan sido muy mal vistos por sus compa帽eros, que son los primeros que sospechan de su falsedad. La propia Teresa de Cepeda fue esa mujer que, seg煤n ella misma nos cuenta, convoc贸 con un tambor a todas sus compa帽eras del monasterio para darles la noticia de que Jesucristo se le hab铆a aparecido en una visi贸n. ¡O sea que Jes煤s se le aparec铆a a ella y a las dem谩s no! ¡C贸mo no le iban a coger man铆a! De qu茅 calado ser铆a la animadversi贸n que suscit贸 en vida, que a Santa Teresa hasta le acusaron de puta y de chula de putas. Ahora bien: ¿sus contradictores eran solo envidiosos o adem谩s ten铆an raz贸n? Se me ocurren tres posibilidades para dilucidar lo que realmente sucedi贸, no os voy a decir por cu谩l me decido yo:

a) A Santa Teresa se le apareci贸 realmente Jes煤s.
b) No se le apareci贸, lo que pasa es que Santa Teresa ten铆a una imaginaci贸n grande y unas ganas de medrar en la Iglesia a煤n m谩s grandes.
c) No se le apareci贸, pero Santa Teresa crey贸 que s铆, v铆ctima de su neurosis religiosa. Ella no era una mala mujer ni una mentirosa, solo una persona de talento que se cre铆a sus propios deseos/fantas铆as.



EL DA脩O que hizo el romanticismo al inventar el concepto de "genio" para los artistas. Genio perseguido, naturalmente, cr谩neo que se adelanta a su tiempo y por tanto se convierte en enemigo de los burgueses y bienpensantes, etc. A partir de ah铆 el fingimiento y la tonter铆a se extendi贸 incluso en los m谩s grandes: de Baudelaire se recuerda que fue condenado a pagar 200 francos por escribir "Las flores del mal", pero se recuerda menos que en ese mismo a帽o de la condena, 1857, recibi贸 una ayuda a la creaci贸n de 2500 francos por parte del gobierno franc茅s, o sea que era un poeta maldito pero subvencionado. Y de Rimbaud se subrayan sus rebeld铆as en Par铆s, pero se subraya menos que en el mismo tiempo viv铆a la esquizofrenia de regresar de continuo bajo las faldas de su madre, con la que se comportaba como un chico formal. Por otra parte, me hace mucha gracia la comprensi贸n y hasta aplauso de las "ocurrencias" de los supuestos genios. Sabido es que Rimbaud atac贸 a los revolucionarios de la Comuna, que en su opini贸n eran "blandos", y propuso destruir hasta los cimientos el museo del Louvre y la Biblioth猫que Nationale. ¿Se tiene conciencia de lo que habr铆a pasado si hubiera conseguido su prop贸sito?  ¡Ni cien Rimbauds valen lo que hay dentro del Louvre, por favor!

Pero la raz贸n principal por la que me opongo al concepto de genio aplicado a los escritores es que la herramienta del escritor, el lenguaje, es una herramienta colectiva. La literatura es una escultura individual realizada con barro colectivo. Las innovaciones de los escritores m谩s revolucionarios, los G贸ngora, Vallejo, Huidobro, Girondo, Salvador Novo, Oquendo de Amat..., son una mera jarra de agua arrojada al oc茅ano del idioma. Un escritor es un cocinero que mezcla ingredientes; incluso cuando se inventa palabras o ideas, las inventa con esqueleto de palabras anteriores; hasta los poetas de LANGUAGE crean contra lo construido pero consider谩ndolo. Por otra parte, la deuda que tenemos los escritores con la tradici贸n literaria es inmensa: a cada frase que tratamos de escribir, nos viene de forma inconsciente toda una gama de posibilidades desde el M铆o Cid a Pizarnik. Esa es la raz贸n por la que dec铆a Schiller: "Los poetas se vuelven vanidosos cuando escriben su primer poema bueno, cuando la realidad es que es muy f谩cil escribir un poema bueno en un idioma culto, porque es el propio idioma el que te lo escribe".

El triunfo del concepto de genio, sin embargo, se debe a los mercaderes de libros y a la literatura concebida como rama del etnocentrismo y soporte identitario del estado, a los que les vino bien este invento rom谩ntico. Si le dices al lector que el escritor es un tipo genial y extravagante que bebe y se droga y tiene amor铆os y tumba gobiernos, vas a vender m谩s libros. Si le dices en cambio que el escritor es sobre todo un tipo que se pasa la mayor铆a del tiempo sentado, bien leyendo los libros de otros o escribiendo los suyos, vas a vender mucho menos. Por otra parte, desde que la literatura est谩 en manos del estado los escritores ya no son escritores, sino h茅roes de la patria, por lo que decir que Rafael Alberti es un genio es una estrategia formidable para blindarlo, no sea que te pongas a leer su poes铆a completa, como hice yo, y descubras que el 95% es de una calidad baj铆sima.

Al estado le interesa que haya genios, al FNAC tambi茅n le interesa, ergo hay genios.


NADA ME crispa m谩s de Nietzsche que sus elogios desaforados a la fuerza, la crueldad o el af谩n de dominio, a los que considera valores “que garantizan el futuro”. Pensaba aquel viejo que una sociedad solo gozaba de salud mientras conservaba la sed de poder. Con qu茅 ganas lo hubiera trasladado en una m谩quina del tiempo al 6 de agosto de 1945, fecha en que cay贸 la primera bomba at贸mica en Hiroshima, y mostr谩ndole las ruinas, decirle: “Mira, amigo Friedrich, aqu铆 tienes LO QUE GARANTIZA EL FUTURO”. Porque a partir de aquel 6 de agosto y desde que la humanidad posee armas suficientes para destruirse varias veces, o desde que sabemos que el clima del planeta no soporta el capitalismo salvaje, ya no se puede seguir flirteando con los valores agresivos que ensalzaba aquel loco genial: lo que ahora m谩s que nunca “garantiza el futuro” es el pacifismo, el ecologismo y el universalismo.